Problemas en las uñas: Uñas dañadas

La causa más común de todos los problemas ungueales son los hongos en las uñas, pero las uñas feas y descoloridas también pueden ser síntomas de psoriasis ungueal, uñas secas o daños superficiales. Una uña seca se puede romper, quebrar y, a menudo adoptar un color amarillento. Las uñas también pueden ser duras y volverse gruesas, por lo que el cuidado de las mismas se volverá difícil. La mitad de todas las alteraciones ungueales están causadas por enfermedades fúngicas y no es raro tener una infección por hongos y psoriasis ungueal al mismo tiempo.

Ya que las infecciones de uñas son generalmente indoloras, en un principio muchas personas ignoran los síntomas de uñas dañadas o no son conscientes de que les afectan. Pero si no se sigue un tratamiento, las infecciones ungueales pueden causar molestias y provocar que las uñas se caigan. En algunos casos, las uñas pueden crecer de una manera tan gruesa que el hecho de usar zapatos puede llegar a ser incómodo. La fealdad de las uñas infectadas también puede causar angustia emocional.

Las uñas que están dañadas por infecciones, hongos o psoriasis pueden ser difíciles de tratar, ya que la infección se inserta dentro de la uña. Por lo tanto, es importante comenzar el tratamiento para las uñas dañadas lo antes posible y continuarlo hasta que la uña infectada haya sido completamente reemplazada por el nuevo crecimiento de la uña. Un proceso que, para la uña del dedo gordo del pie, puede tardar hasta un año.

Uñas dañadas debido a enfermedades fúngicas

Las infecciones por hongos en las uñas, también conocidas como onicomicosis, afectan aproximadamente al 10 por ciento de los adultos y al 50 por ciento de aquellos que son mayores de 70 años. Es por lo menos tres veces más común en los nadadores y con frecuencia afecta a las personas que utilizan a menudo piscinas públicas, duchas y gimnasios. Los hongos en las uñas también son comunes entre atletas y otras personas que sudan mucho, ya que crecen en áreas cálidas y húmedas. A menudo suelen estar acompañados de una infección por hongos en la piel, por ejemplo, el pie de atleta.

Los hongos en las uñas, que son más comunes en las uñas de los pies que en las de las manos, viven en el tejido muerto alrededor de las uñas y pueden causar problemas de uñas gruesas y uñas quebradizas. Otro signo común es el de las uñas descoloridas, que a menudo se vuelven amarillas o verdosas. Otros síntomas incluyen cambios en la forma de la uña, pérdida de las mismas, el desprendimiento de los bordes exteriores de la uña y la pérdida de lustre y brillo. Aunque la enfermedad no representa un peligro para la vida, puede resultar dolorosa y producir malestar. Los hongos en las uñas también son contagiosos y se pueden propagar a otras uñas y otras personas si no se tratan.

Aunque los hongos en las uñas pueden ser difíciles de tratar, existen tratamientos efectivos disponibles. Para las infecciones leves o moderadas, donde la matriz de la uña aún no se ha visto afectada, se suelen recomendar por lo general tratamientos tópicos, tales como la laca de uñas antifúngica o un producto sanitario. Las infecciones fúngicas graves que no pueden ser eliminadas con tratamientos tópicos suelen ser tratadas con medicamentos bajo prescripción médica administrados por vía oral. Sin embargo éstos llevan asociados efectos secundarios serios. En algunos casos, puede ser necesario  un tratamiento láser o la extirpación de la uña para deshacerse del hongo.

Uñas dañadas debido a la psoriasis ungueal

La psoriasis es una enfermedad crónica autoinmune que induce al cuerpo a producir demasiadas células en la piel. Estas células se acumulan y forman llagas escamosas y ampollas. La psoriasis puede aparecer en cualquier parte del cuerpo y entre las personas que padecen la enfermedad, alrededor del 50 por ciento la tienen en sus uñas. Los síntomas de la psoriasis ungueal incluyen uñas picadas, decoloración, deformación y separación del lecho ungueal (llamado onicolisis). También es común que las uñas se desmenucen ya que la estructura que las soporta comienza a debilitarse. Si, además, está presente también una infección fúngica, la uña puede llegar a ser más gruesa de lo normal.

Aunque la psoriasis no es contagiosa, puede conducir a problemas funcionales y sociales si no es tratada. La psoriasis ungueal no se puede curar, pero la apariencia y función de las uñas se pueden mejorar en gran medida con tratamiento. Los casos más graves de psoriasis de uñas son tratados a veces con ungüentos con esteroides que son recetados por un médico, o inyecciones en las uñas. Si nada ayuda, la uña infectada puede tener que ser extirpada quirúrgicamente.

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